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Viernes 23 de Agosto del 2019

Cultura

Menor presupuesto para 2019, falta de innovación tecnológica durante por lo menos seis años, más de 200 trabajadores freelancers y condiciones laborales precarias son algunas de las problemáticas a las que se enfrenta la nueva administración del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), encabezada por Aleida Calleja.

Instituto Mexicano de la Radio enfrenta severa crisis

Mar 04, 2019, 16:13

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Foto: El Universal

El Universal/La Voz de Michoacán

Menor presupuesto para 2019, falta de innovación tecnológica durante por lo menos seis años, más de 200 trabajadores freelancers y condiciones laborales precarias son algunas de las problemáticas a las que se enfrenta la nueva administración del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), encabezada por Aleida Calleja.

“A tres años visualizo una radio no gubernamental, crítica, diversa. Es decir, el IMER tendrá su propia agenda, no será impuesta, tendrá la agenda que hará junto con la sociedad, con su consejo ciudadano y con otros sectores”, dice Calleja, nombrada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador como directora del IMER.

Aleida Calleja, maestra en Derechos Humanos y Democracia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), y coatura de libros como La Ley Televisa y la lucha por el poder en México y Con permiso. La radio comunitaria en México, entre otros, asumió la dirección general del IMER el 21 de febrero.

Para 2019, al Instituto Mexicano de la Radio –paraestatal adscrita a la Secretaría de Educación– le fue asignado un presupuesto de 159 millones 250 mil pesos, menor cantidad que los 177 millones 982 mil pesos que tuvo en 2018, situación que Calleja califica como un problema.

“Menor presupuesto no es algo bueno, tiene un impacto en cuestiones operativas del Instituto; sin embargo, eso no puede ser pretexto para no cumplir con la misión de servicio público que tenemos. Menor presupuesto genera una limitación en tér minos de la oferta de servicios de calidad, pero la calidad no vista necesariamente desde la información”.

Aleida Calleja explica que su gestión inició con un diagnóstico para conocer los datos sobre la infraestructura que tiene el IMER, considerado el mayor grupo radiofónico del Estado, con 18 emisoras radiofónicas (17 radiofónicas y una por Internet).

Parte de la infraestructura está compuesta por la tecnología utilizada para realizar las transmisiones radiofónicas; sin embargo, la directora argumenta que en ese sentido el Instituto está desactualizado.

“Encontramos un sistema de radio que no tuvo inversión, por lo menos, en los últimos seis años, lo que ha puesto en una precariedad muy fuerte su propia infraestructura y le ha originado un retraso en la actualización tecnológica, pero también en las propias condiciones laborales de los
trabajadores”.

La expresidenta de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información(Amedi) aún desconoce si la administración anterior dejó deudas, porque, dice, aún se encuentra en el proceso de entrega-recepción, pero es uno de los aspectos que solicitó al área financiera; además, abunda, el Instituto se encuentra en una situación complicada.

“Hay una situación crítica del Instituto, el propio Órgano Interno de Control ha manifestado varias preocupaciones, hay ciertas cosas que hay que atender de manera inmediata, pero hasta que no se realice todo el proceso de entrega-recepción como lo establece la ley, no podría dar un diagnóstico más completo”.

Calleja detalla que las problemáticas del Instituto se perciben en diferentes áreas, sobre todo por la forma cómo se había llevado la administración; sin embargo, reconoce que no podrá solucionar todo por el recorte presupuestal, a lo que se suman factores como la falta de inversión y mantenimiento en infraestructura.

Un tercer elemento es la innovación tecnológica. La directora sostiene que hace falta transitar a “un equipo de mayor calidad”, que ayudará a crear aplicaciones (apps) necesarias si se toman en consideración las características que tienen las audiencias.

“Disto mucho de pensar que la radio está en crisis, está tratando de ubicar cuál es su lugar, por lo menos en América Latina; la radio sigue teniendo un lugar, con las nuevas generaciones cambia. Las audiencias son multiplataforma y si no se hace innovación te quedas atrás respecto de los servicios que puedes ofrecer, pero es algo que estamos discutiendo con el área de Ingeniería y Producción para una propuesta muy consistente, de tal manera que no sea la cartita de Santos Reyes. No tenemos que hacer una superinversión, pues hay que pensar que en los siguientes años tendríamos que seguir actualizándonos”.

Trabajadores y proyecto. Aleida Calleja sostiene que en términos de audiencia, el IMER no está mal y buscará mejorarlo a partir de un plan de trabajo que propone robustecer el área de investigación, sin dejar de lado lo establecido en los organismos internacionales de radio pública.

El IMER, señala su directora, debe garantizar el derecho a la información; ésta deberá ser diversa y plural, características necesarias “para formar una opinión pública libre”, y para ello debe haber condiciones que posibiliten la libertad de expresión.

Para su proyecto, Calleja necesitará echar mano de todos los trabajadores del Instituto Mexicano de la Radio, con quienes ya tuvo algunas conversaciones en las que le hicieron saber sus condiciones laborales.

La directora describe que actualmente en el IMER laboran 226 trabajadores freelancers y por honorarios, que son productores, creadores y conductores, es decir, “quienes hacen el día a día”. Sin embargo, “no es tanta” la cantidad de trabajadores sobre todo si se considera que es un grupo radiofónico de 17 emisoras”, pero sí está consciente de que hay personal que labora sin Seguro Social.

“Falta un diagnóstico más afinado de las áreas para saber dónde estamos teniendo los problemas más sintomáticos que podrían tener un impacto en el servicio que debemos dar. Muchos trabajadores son multiusos porque hay muchas necesidades. Tenemos que hacer una revisión a fondo y un diagnóstico muy detallado; sobre eso tendremos que ver cómo vamos a resolver esta situación. Alguna salida tendremos que encontrar”.

Parte del IMER es la Dirección del Sistema Nacional de Noticiarios, acéfala desde noviembre, y la Defensoría de las Audiencias, áreas en las que es necesario hacer cambios —reconoce Calleja—, no sin antes realizar el debido proceso que implica la aprobación de la Junta de Gobierno.

“Tengo ciertos márgenes de actuación que si me los paso, simplemente estoy incumpliendo la normatividad y me va a costar. Mucha gente espera que llegue la nueva Dirección y entonces ya vienen los cambios, como si la Dirección General pudiera hacer cambios sin pasar por los procesos protocolarios, por eso estamos pidiendo un poco de paciencia”.

De acuerdo con el decreto de creación publicado el 23 de marzo de 1983, el IMER es un organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios, que tiene como objeto prestar el servicio de radiodifusión, así como apoyar a la Secretaría de Educación Pública en la operación de las estaciones radiodifusoras pertenecientes al Ejecutivo.

Calleja ya platicó con el área del Sistema de Noticias porque, dice, es necesario visibilizar otras problemáticas y dar voz a actores que por lo general están fuera de la agenda informativa, como grupos indígenas y niñez; a eso se suma el contenido que se deberá caracterizar por el Fact Checking (verificación de datos).

“El Fact Checking tendríamos que empezarlo en cosas importantes en las redes sociales y decir cuándo una información es falsa, porque eso ha lastimado mucho el proceso de información. Necesitamos hacer un periodismo que tenga una mirada más desde los Derechos Humanos, es decir, que todo de lo que se haga de cobertura informativa tenga una vinculación con algún derecho; además un periodismo que tenga capacidad de ver dónde hay daños y adecuaciones en cuestiones éticas, un manual del ejercicio periodístico más riguroso, apegado a estándares internacionales”.

La defensoría de las audiencias, indica la directora, tendrá contacto más cercano con los oyentes, que en muchos de los casos desconocen sus derechos. También reconoce que se requiere un consejo ciudadano: “Algo que le hace falta a gritos al Instituto” pero que no se puede implementar de manera inmediata porque también se debe seguir una normativa.

“No podemos hablar de cambios hasta no tener elementos concisos que nos permitan hacer un cambio radical. Lo que sí es que hay sectores que no están siendo atendidos, como niñez e indígenas”, concluye.

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