Octavio Bajonero, el michoacano que dejó huella en el arte

La obra de Octavio Bajonero Gil fue expuesta de manera colectiva e individual en Francia

Foto:Twitter. El artista nació el 8 de marzo en Charo.

Adrián Bucio/La Voz de Michoacán

 

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Morelia, Michoacán. El artista Octavio Bajonero falleció el día de ayer a los 79 años de edad debido a un paro cardiaco. El grabador michoacano, nacido en el municipio de Charo el 8 de marzo de 1940, dejó un legado histórico para el ámbito cultural de nuestro país, con un estilo que se acerca al realismo mágico y al surrealismo, con temáticas variadas que van desde el indigenismo, las tradiciones michoacanas y las luchas sociales.

Su gusto por el grabado nació en él cuando tenía 18 años. En uno de sus múltiples viajes a la capital del país descubrió un anuncio de la Primera Bienal Interamericana de Grabado y se puso a investigar sobre esta técnica. Un año después se inscribió en la Academia de San Carlos perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aprendió las bases de todas las disciplinas de la pintura, aunque siempre su interés estuvo centrado en hacer grabados.

A partir de entonces decidió especializarse en esta técnica. Su obra empezó con el paisajismo y desde entonces dio saltos a temáticas variadas como las tradiciones michoacanas. La curadora de muchas de sus exposiciones Graciela Kartofel, que escribió un libro biográfico del maestro, comenta: “luego de su paisajismo fue muy dedicado a las tradiciones de Michoacán, su tierra, y por los bailes populares como la danza de los viejitos y mitología. Su obra siempre fue figurativa hasta que en 1968 se dedicó a imprimir carteles y elaborar mantas, hecho que cambió su obra; aparecieron etapas más abstractas, de todo lo que él había observado desde joven, trabajando con el blanco y negro, y después con el color”.

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Octavio Bajonero significó mucho para el grabado en México. Empezó a dar unos talleres de investigación con nuevas propuestas en dicho ámbito y tuvo una tutoría en el Centro de las Artes de Guanajuato (Cenart), en donde fueron alumnos y artistas de todos los estados. Además, la Universidad Autónoma de Aguascalientes le dedicó un espacio a gran parte de su colección en su Museo Nacional de la Muerte. “Impartió visiones de cómo aplicar el grabado a propuestas renovadoras, luego de 60 años de ser un artista tradicional, con los más importantes premios a nivel nacional. Nunca dejó de aprender, era un lector insaciable, tanto que llegó a ser un artista conceptual de peso que significó mucho”, menciona Graciela Kartofel.

Luego de una gran trayectoria en disciplinas como la acuarela, dibujo, instalaciones, objetos, y por supuesto, grabado, el artista michoacano falleció dejando un legado cultural muy importante en la historia del arte mexicano.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) lamentó el deceso del maestro y grabador Octavio Bajonero el día de ayer, quien a lo largo de más de 50 años formó generaciones como maestro y subdirector de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

En septiembre de 2018, como un homenaje por sus 60 años de trayectoria artística, se llevó a cabo la exposición “Un maestro trashumante” en el Museo de la Estampa, en el Estado de México, compuesta por ocho series de calcografías, litografías y xilografías.

En esa ocasión, uno de los asistentes a la exposición le preguntó que por qué trashumante, a lo que Bajonero le respondió con una sonrisa: “porque soy un vago”, y así podría definirse la obra del artista que deambula entre su admiración por la muerte y la exaltación de la vida, en un juego entre el reconocimiento de la condición humana y su trascendencia.

 

 

La obra de Octavio Bajonero Gil fue expuesta de manera colectiva e individual en Francia, Inglaterra, Polonia, Alemania, Puerto Rico, y en varios estados de la República mexicana, la cual forma parte del acervo de diversos museos del país.

Su trayectoria artística de más de medio siglo se concentra en el libro que lleva su nombre, escrito por la crítica de arte Graciela Kartofel, publicado por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y la Asociación de Promotores Culturales de Michoacán.

Con 79 años de edad, el artista multidisciplinario considerado el maestro fundador de los talleres de Gráfica Popular y de Grabado del Molino de Santo Domingo, principales escuelas de la gráfica mexicana, dejó de existir.