Promover cartilla moral sería servir al césar reinante: Arzobispo de Morelia

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Foto: La Voz de Michoacán. Carlos Garfias Merlos rechazó que la Iglesia Católica distribuya en Michoacán la cartilla moral que pretende distribuir el gobierno federal.

Héctor Jiménez / La Voz de Michoacán

 

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Morelia, Michoacán. El arzobispo de la Arquidiócesis de Morelia, Carlos Garfias Merlos, advirtió que este sector de la Iglesia Católica no está interesado en promover la “cartilla moral” impulsada por el gobierno federal, al advertir que “No se puede utilizar la religión para apoyar un partido político, aunque sea el gobernante”, pues sería “poner a dios al servicio del césar reinante”.

Tras precisar que la “cartilla moral” no es “un documento propio de la religión”, el arzobispo de Morelia señaló que la Iglesia Católica no lo ha promovido porque en primer lugar consideran que sus “sagradas escrituras” ya contienen y superan los puntos de este texto, además de advertir que “de ninguna manera es moralmente aceptable” usar la religión en favor de un partido político.

No se puede utilizar la religión para apoyar un partido político, aunque sea el gobernante. Usar la religión para un proyecto político, aunque sea bueno, es poner a Dios al servicio del césar reinante, y eso de ninguna manera es moralmente aceptable”, enfatizó Garfias Merlos en su conferencia de prensa de este domingo.

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Y añadió que “Nosotros no las vamos a distribuir, porque ni nos han pedido que las distribuyamos ni nosotros tenemos interés en distribuirlas. Si nos invitan, ya les responderemos. Pero yo no reclamo nada, estoy hablando lo mejor posible de la cartilla moral, es un excelente instrumento para ofrecer principios éticos y morales, es un buen instrumento”.

La “cartilla moral” del diplomático escritor y diplomático Alfonso Reyes fue editada por primera vez en 1952 y reimpresa en numerosas ocasiones posteriores. En el inicio de su mandato, a finales de 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador plateó que una adaptación de esta obra fuera distribuida como parte de sus políticas de gobierno y posteriormente se dio a conocer que las iglesias evangélicas colaborarían con esta tarea, lo cual fue criticado por un sector de la sociedad que lo consideró como una amenaza al Estado Laico.