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Miércoles 23 de Octubre del 2019

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Notimex / La Voz de Michoacán
Ciudad del Vaticano, 15 Mar- Jorge Mario Bergoglio nunca fue condescendiente con la dictadura argentina, tampoco es el típico eclesiástico progresista «conservador» y con el correr de los años ha descubierto su vocación de «reformista humilde».

Sobre la acusación de supuesto «colaboracionismo» con la dictadura argentina, que se ha lanzado en las últimas horas contra el líder católico, Rubín aseguró que «no hay ninguna razón ni prueba para afirmar eso».

«Se debe considerar que él era un simple sacerdote de 37 años ni era una autoridad del episcopado. Se ha hecho una novela con todo este asunto. No ha mostrado ninguna condescendencia con el régimen militar», insistió.

Precisó que algunos grupos defensores de los derechos humanos lo han acusado de no haber defendido a dos sacerdotes jesuitas cuando él tenía 37 años y era superior de la Compañía de Jesús en Argentina.

Sostuvo que a estos padres, que trabajaban en un barrio pobre de Buenos Aires, los secuestraron y algunos le critican porque supuestamente él los habría dejado solos, pero aclaró que se trata de personas puntuales y no de un reclamo masivo.

Según Rubín existen otros activistas «con mucha autoridad para hablar», como una de las principales fundadoras de uno de los grupos más importantes en Argentina (La coordinadora Permanente de los Derechos Humanos), que lo conocieron desde antes de la dictadura militar y han dado su testimonio a su favor.

«Ellas aseguran que él siempre tuvo una preocupación por estos sacerdotes y otros tantos en problemas. Que luchó por su liberación y después de meses de torturas ellos recuperaron la libertad. Uno ya murió y el otro, cada tanto, lo visitaba en el arzobispado de Buenos Aires», añadió.

Lo calificó como una persona muy simple, muy sencilla, austera y directa, muy delicada en el trato personal con todos y, especialmente, con las personas más simples y más humildes.

«Me gusta mucho su concepción de las cosas de la Iglesia pero me gustan más sus actitudes personales, sea por su sencillez y su austeridad como también en su preocupación con las personas con las cuales trata», apuntó.

Recordó que en 2005, durante el Cónclave que eligió a Benedicto XVI, Bergoglio obtuvo numerosos votos pero pidió abiertamente que no continuasen a votarlo porque a él nunca le gustó la sobreexposición y sentía que era un novato.

Ponderó que sabía de las grandes posibilidades de Joseph Ratzinger y no se quería prestar a bloquear, de alguna manera, su candidatura o a demorarla.

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